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Marc Alomar trader

Entrevista a Marc Alomar, de Despierta Tu Dinero. Inversión en Bolsa a largo plazo desde casa

 

Hoy entrevistamos a Marc Alomar, inversor profesional en la Bolsa y creador de Despierta Tu Dinero, un espacio online de formación de inversores a largo plazo que buscan la libertad financiera. En 2013 Marc dejó a un lado su carrera en el sector financiero para dedicarse en exclusiva a invertir su propio capital.

A través de sus respuestas, Marc nos explicará cómo cualquier persona puede aprender a invertir en Bolsa desde la comodidad de su casa y aprovecharla para aumentar sus ingresos pasivos. Nos hablará sobre análisis fundamental, valoración de empresas, gestión de carteras y también sobre los pilares de la educación financiera que debemos conocer si queremos disfrutar de una vida mucho más libre, fácil y relajada.

Para calentar motores, Marc, cuéntanos un poco, ¿cómo empezaste en el mundo de la Bolsa?

¡Hola a todas y a todos! Antes de empezar, quiero agradecer a la web del trader profesional su interés e invitación para hacer esta entrevista. Y ahora sí, ¡vamos al lío!

Mi primer contacto con la Bolsa fue en la universidad, cuando oí a algunos compañeros de clase hablar sobre ella durante los descansos. Hasta ese momento solo sabía que había algo llamado «Bolsa» que subía y bajaba pero no tenía muy claro en qué consistía realmente.

Dado que mi generación en ese entonces todavía no había vivido ninguna crisis financiera, todos los comentarios que llegaban a mis oídos estaban relacionados con el dinero que estaban ganando comprando y vendiendo cualquier acción. Así que, dispuesto a hacer lo mismo, empecé a investigarla por mi cuenta antes incluso de estudiarla en clase.

Ahora, 15 años después, durante los cuales probé todo tipo de enfoques y estrategias hasta quedarme con la inversión a largo plazo desde una perspectiva empresarial, mi interés por la Bolsa sigue creciendo. Y es que se trata de un mundo en el que, cuánto más aprendes, más apasionado resulta y más quieres seguir descubriendo.

¿Cuáles son los aspectos clave que una persona que quiera invertir en Bolsa a largo plazo debe dominar?

Para ganar dinero invirtiendo en Bolsa a largo plazo, lo principal es tener una rutina inversora metódica y estructurada en base a los tres pilares fundamentales de la inversión:

1. La selección de empresas desde la perspectiva del análisis fundamental.

2. La valoración de empresas en base, también, al análisis fundamental.

3. Una gestión de la cartera eficiente y coherente con los objetivos que se persiguen.

Analizar los estados financieros de los negocios cotizados en Bolsa desde una perspectiva fundamental nos permitirá diferenciar las empresas de calidad, que nos generarán beneficios, de las mediocres, que nos causarán pérdidas.

Luego, una vez tengamos una lista de la compra con las empresas que nos gustaría tener, deberemos valorar sus acciones para saber el precio que deberemos pagar por sus acciones para convertirlas, además, en buenas inversiones.

Y todo ello deberá ir acompañado de una adecuada planificación de nuestra cartera para combinar todas nuestras inversiones de manera coherente, ordenada y lo más rentable posible.

Si organizamos nuestra rutina alrededor de estos tres pasos fundamentales, disfrutaremos de una actividad relajada, que nos aportará una excelente rentabilidad por nuestro dinero y con un nivel de riesgo bajo y controlado.

¿Qué significa exactamente analizar empresas desde una perspectiva fundamental?

Significa ver una empresa con los ojos de una persona de negocios. Es decir, abrir las cuentas anuales que ese negocio publica anualmente y fijarse en la evolución y la calidad de variables clave como los ingresos, los gastos, los márgenes de beneficio, sus niveles de deuda y su capacidad para devolverla, sus flujos de efectivo, sus inversiones, entre otras.

Hay que analizarlas con criterio para decidir si esa compañía merece un lugar en nuestra preciada lista de la compra.

En esencia, se trata de hacer lo mismo que haríamos si quisiéramos comprar una parte del restaurante donde vamos a comer los domingos, de la peluquería donde nos cortamos el pelo o del supermercado donde hacemos la compra.

¿Verdad que nos interesaría saber cuántos clientes tienen, cuánto dinero ingresan, qué costes tienen, si deben dinero y cuánto ganan? En la Bolsa es exactamente lo mismo, con la única diferencia de que los números tienen unos cuantos ceros más.

Y, ¿cómo se puede valorar una empresa desde la misma perspectiva fundamental?

Existen varios métodos, cada uno con sus ventajas e inconvenientes. Personalmente, el que mejores resultados me ha dado es una variante del Descuento de Flujos que he ido adaptando a lo largo de los años, que es precisamente el que explico en mi curso de valoración de empresas.

Consiste básicamente en calcular el valor de unas acciones en función de los beneficios reales que se espera que genere la empresa en el futuro, y descontarlos a una tasa de descuento determinada para traducirlos a su valor actual.

Aunque suene complicado, tanto el método original como sus variantes se pueden expresar mediante fórmulas matemáticas que son fáciles de usar, especialmente si se usan hojas de cálculo tipo Excel que permiten automatizar los cálculos y evitar errores.

La dificultad está, no obstante, en estimar correctamente las variables que debemos introducir en la fórmula. De hecho, siempre me gusta decir que la valoración de empresas, a pesar de poder expresarse con la exactitud de varios decimales, no es una ciencia exacta, sino que también tiene parte de arte.

Y ese arte es el que cada inversor debe desarrollar, normalmente a partir del método de otro inversor, hasta adaptarlo a su forma de ser y actuar.

En lo que respecta a la gestión de carteras, ¿qué variables debemos considerar para organizar nuestras inversiones a largo plazo de forma coherente y rentable?

Para mí, la gestión de carteras es sinónimo de optimización. Hace años comprendí que la cartera es, en sí misma, una de las principales herramientas que como inversores tenemos a nuestro alcance para maximizar la rentabilidad de nuestras inversiones y, al mismo tiempo, minimizar su riesgo.

Las variables fundamentales para mantener nuestra cartera optimizada y en plena forma en todo momento dependerán de cada inversor. A mí, por ejemplo, me gusta basarme en el número de empresas a incluir en la cartera, el reparto sectorial, el riesgo divisa, la ponderación de cada inversión respecto al resto, entre otras.

Una vez hemos decidido cuáles serán los criterios de optimización, lo que debemos hacer es cuantificarlos y combinarlos entre sí para que nos definan cómo será nuestra futura cartera o, si ya tenemos una, para identificar potenciales puntos de mejora en base los criterios elegidos.

E igual que sucedía con la valoración de empresas, la gestión de carteras también es un arte. Como siempre me gusta decir, si existiera una única fórmula todos tendríamos una simple app en el móvil que nos diría cómo invertir en cada momento.

Siempre has dicho que eres autodidacta. No obstante, ¿tienes alguna formación y experiencia en el sector financiero?

Sí, soy Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por ESADE, y tengo un Máster en Finanzas compartido entre la misma escuela de negocios y la Norwegian School of Economics and Business Administration en Bergen, Noruega, donde viví una temporada.

Durante mi último año de carrera, hice prácticas en el departamento financiero de una multinacional llamada Lavazza Spagna, los inventores de la cápsulas de café y líderes indiscutibles del mercado cafetero italiano.

Antes de terminar el curso, firmé mi primer contrato laboral como Auditor Financiero con Price Waterhouse and Coopers, la firma de auditorías de cuentas líder en el mundo, donde entré a trabajar después del verano.

Allí pude familiarizarme con los estados financieros de grandes empresas, ya que mi trabajo consistía en revisarlos, y obtuve un segundo Máster en Dirección Financiera y Contable.

En 2013, tras varios años como Auditor, decidí dar el paso y autodespedirme para dedicarme en exclusiva a invertir en Bolsa mi propio capital. Fue a partir de ese momento cuando realmente aprendí a invertir en Bolsa a largo plazo desde una perspectiva fundamental metódica y estructurada, de manera 100% autodidacta.

Si bien es cierto que tanto mi formación en finanzas como mi experiencia como Auditor me sirvieron de ayuda en muchos aspectos, también tuve que desaprender algunos otros que tenía muy interiorizados debido a mi claro perfil financiero y que me impedían progresar hacia mi objetivo: la libertad financiera.

Me hubiera gustado tener un mentor del que aprender, pero no lo tuve, así que aprendí leyendo libros de grandes inversores y con el clásico (y caro) proceso de prueba y error. Por este motivo siempre digo que, en lo que respecta a la inversión en Bolsa, aprendí de forma autodidacta.

¿Por qué creaste tu blog, Despierta Tu Dinero?

En 2016 ya había conseguido estabilizar los ingresos provenientes de mis inversiones, las cuales iban en piloto automático en su mayor parte, y había madurado como inversor, así que pensé que sería una buena idea aprovechar el tiempo libre para compartir los conocimientos y experiencias que había ido adquiriendo. Si a mí me habían ayudado para vivir una vida más libre, seguramente también podían ayudar a otros.

Decidí que un blog era una forma fantástica de hacerlo porque encajaba con mi estilo de vida libre, ya que podía hacerlo desde cualquier parte del mundo usando solo mi portátil y una conexión a Internet, y todo ello sin jefes ni horarios. Además, me permitía crear activos digitales para aumentar mis ingresos y poder reinvertir una parte cada vez mayor de los beneficios generados por mis inversiones.

Desde que tomé la decisión hasta que lancé Despierta Tu Dinero pasaron menos de 40 días, lo cual es un tiempo que no está nada mal para una persona que hasta entonces no sabía lo que era un blog ni tenía redes sociales.

Desde entonces he ido aprendiendo algunas cosas más sobre blogging, por lo que Despierta Tu Dinero ha cambiado mucho desde su nacimiento, y su crecimiento lo va convirtiendo de un blog a una escuela de inversión online. No obstante, su esencia sigue siendo la misma: contribuir a que cualquier persona pueda aprender a invertir en Bolsa para tomar sus propias decisiones de inversión y disfrutar de una vida más libre.

Mi objetivo es compartir lo que a mí me ha funcionado para que otras personas puedan ahorrarse el largo y caro proceso de prueba y error que comentaba. Por eso, el contenido que publico, tanto el gratuito como los cursos de pago, refleja lo que a mí me hubiera gustado aprender cuando empecé.

¿Cualquier persona puede lograr la libertad financiera?

Sí, así lo creo. La libertad financiera consiste en generar suficientes ingresos con nuestros activos para cubrir todos nuestros gastos, de manera que podamos destinar nuestro tiempo a lo que nosotros queramos sin necesidad de ejercer ninguna actividad profesional para ganar dinero.

Gracias al blog he conocido personas que viven esa vida, y créeme, son personas como tú y como yo. Por lo tanto, la independencia financiera no es algo que esté al alcance de unos pocos privilegiados, sino que cualquier persona que esté dispuesta a aprender y poner en práctica los elementos clave necesarios, puede lograrla.

¿Y cuáles son esos elementos clave?

Se trata de los fundamentos básicos de la educación financiera:

  • La diferencia entre un activo y un pasivo
  • El ahorro
  • El interés compuesto
  • El coste de oportunidad

Cuando descubres su significado y lo interiorizas, tu forma de ver el dinero cambia radicalmente y empiezas a comprender cómo funciona. Te das cuenta de por qué los ricos son cada vez más ricos, los pobres cada vez más pobres y por qué la mayor parte de la población tiene problemas financieros durante toda su vida.

¿Podrías profundizar más en cada uno de ellos?

Sí, claro.

En finanzas personales y educación financiero, lo primero y más importante es saber diferenciar entre un activo y un pasivo. La contabilidad tradicional nos dice que un activo es cualquier bien o derecho que tiene valor. Por ejemplo, para una empresa sus fábricas, máquinas, elementos de transporte y marcas estarían registrados como activos en su balance.

Los pasivos, en cambio, son las deudas que ha contraído el negocio con otros, y que tendrá que pagar. Normalmente, los pasivos se usan para financiar los activos.

Pues bien, en el ámbito de las finanzas personales y la educación financiera, debemos olvidarnos de todo esto y quedarnos con la siguiente idea:

Un activo es algo que, por el simple hecho de tenerlo, nos genera ingresos. Un pasivo, en cambio, nos genera gastos.

Durante generaciones se ha convencido a la población de que sus viviendas, las de propiedad, eran sus principales activos. No obstante, una vivienda en propiedad en la que se vive no es un activo, sino un pasivo como una casa, y nunca mejor dicho.

Por el simple hecho de tener esa vivienda debemos pagar impuestos como el IBI y la basura. Si tenemos un parking y un trastero, tendremos un IBI adicional para cada uno. También tendremos que pagar un seguro de hogar, una cuota de comunidad, reparaciones y reformas… Saldrá dinero de nuestra cuenta con cierta frecuencia. Y, si encima tenemos una hipoteca, esta será otro pasivo relacionado que nos generará gastos en forma de intereses.

Para que esa vivienda fuera un activo, tendríamos que alquilarla a un precio que nos permitiera cubrir absolutamente todos los gastos que nos genera.

Otros ejemplos de pasivos que se han querido vender como activos son los coches, las motos, las segundas residencias…

No obstante, si quieres realmente disfrutar de una vida más fácil, debes centrarte en tus activos. Estos pueden ser negocios en los que no tengas que trabajar (sino, son simplemente trabajos), acciones de la Bolsa, inmuebles que te generen flujos de efectivo libre positivos, derechos de cobro como los préstamos hipotecarios, entre muchos otros.

Así que, si queremos ser financieramente libres, debemos destinar nuestro dinero a adquirir activos. Y, ¿cuál es el sinónimo más exacto de adquirir activos? Invertir.

¿Y qué nos puedes decir del elemento clave nº2 para lograr la libertad financiera, el ahorro?

Como hemos visto, para ser libres debemos acumular activos que nos generen ingresos independientes a nuestro trabajo. Para ello, no obstante, necesitamos dinero, y aquí es dónde entra en juego el segundo elemento clave: el ahorro.

El ahorro es el que nos permite separar una parte de nuestros ingresos de forma periódica para poder invertirlo. Si nos limitamos, simplemente, en gastar todo lo que ganamos, siempre estaremos a un paso de quedarnos sin nada en el caso de que nuestra fuente de ingresos sufra un contratiempo.

Recordemos, por lo tanto, separar parte de nuestros ingresos nada más recibirlos, ya que si queremos ahorrar lo que sobre a final de mes, es probable que no acabe sobrando nada. Démosle la vuelta a esta situación, gastemos lo que nos sobre después de ahorrar y veremos como nuestra cuenta de inversión y de activos empieza a crecer con más rapidez de lo que hubiéramos imaginado.

¿En qué consiste el tercer elemento clave, el interés compuesto?

Einstein describió al interés compuesto como la octava maravilla del mundo, y sabía lo que se decía. El interés compuesto es el interés que se aplica a una cantidad creciente de dinero, la cual crece porque se reinvierten los beneficios.

Imaginemos que tenemos 1.000€ y los invertimos al 10% anual. Al terminar el primer año tendremos los 1.000€ más 100€ de beneficios, sumando un total de 1.100€. El segundo año ese 10% se aplicará sobre los 1.100€, generándonos unos beneficios de 110€ y permitiéndonos acumular 1.210€.

Fijémonos en que, cuánto más tiempo pase, más crecerán cada año nuestro capital y nuestros beneficios, dado el efecto bola de nieve que se produce. Con cada vuelta, la bola agarra más nieve, la cual, a su vez, permite pegar todavía más nieve en la siguiente, y así sucesivamente.

Como podemos ver, la clave para aplicar el interés compuesto es reinvertir los beneficios. Cuánto mayor sea el porcentaje de estos que reinvirtamos en más y más activos, más aprovecharemos el gran poder del interés compuesto, el cual crece exponencialmente con los años.

Y eso del coste de oportunidad, ¿qué significa?

El coste de oportunidad es todo lo que dejamos de hacer al hacer algo. Es decir, todas las opciones que no elegimos. Por ejemplo, si pasamos la tarde viendo una película, dejamos de ir a caminar, de hacer deporte… dejamos de hacer infinitas cosas.

En el ámbito financiero, el coste de oportunidad es el dinero que dejamos de ganar al hacer algo con nuestro capital. Por ejemplo, imaginemos que alguien nos pregunta por qué, dada nuestra buena situación financiera, no nos compramos un coche más lujoso que el tenemos en la actualidad. Concretamente, uno que cuesta unos 15.000€ más.

Con el concepto del coste de oportunidad en mente, nuestra reflexión podría ser la siguiente.

Teniendo en cuenta que podemos conseguir una rentabilidad media anual neta de, al menos, el 10% por nuestro dinero, reinvirtiendo todos los beneficios para aprovechar al máximo el poder del interés compuesto, al cabo de 20 años esos 15.000€ adicionales que habríamos gastado en el nuevo coche se habrían convertido en 100.912€, los cuales nos generarían 10.091€ anuales, más de 800€ mensuales.

Pero la cosa no acaba aquí, ya que, al cabo de 20 años más se habrían transformado en 678.888€, generando casi 68.000€ anuales, equivalentes a más de 5.500€ mensuales.

Ahora penemos: ¿estaríamos dispuestos a «pagar» (en forma de coste de oportunidad) casi 700.000€ por ese coche? Recordemos, además, que se trataría de un pasivo también mayor, dado que nos generaría mayores gastos en seguro, impuesto, mantenimiento…

Debemos fijarnos siempre en la importancia del coste de oportunidad. Al 10% de rentabilidad neta anual, una cifra más que asumible por una persona que se forme debidamente en adquirir activos, cada euro gastado se transforma, a lo largo de un periodo de 30 años, en 17,44€, al cabo de 40 años en 45,26€, y en 50 años en 117,39€. Y recuerda que cada año adicional crece de manera exponencial debido al interés compuesto.

Sí, es cierto que debemos disfrutar de la vida, pero eso no implica gastar todo nuestro dinero, o incluso más. Cada uno de nosotros debe encontrar su equilibrio perfecto entre el coste de oportunidad y sus objetivos. Los números están ahí, junto a las herramientas, y depende de nosotros cómo las usemos.

Marc, todo esto está muy bien, pero… ¿cómo puede un pequeño inversor particular ganar dinero invirtiendo en Bolsa si compite con los grandes fondos de inversión?

Al contrario de lo que se piensa, los grandes fondos de inversión no siempre tienen ventaja sobre nosotros, los pequeños inversores particulares. Si bien es cierto que ellos disponen de mayores recursos, tanto económicos como tecnológicos, a veces dichos recursos se convierten en desventajas para ellos.

Por ejemplo, los gestores de fondos están sometidos a una enorme presión por presentar resultados periódicos frente a una multitud de clientes cortoplacistas, por lo que no siempre pueden llevar a cabo sus estrategias a largo plazo como les gustaría. Deben contentar a sus clientes, ya que, de lo contrario, corren el riesgo de perder su empleo.

Su gran tamaño, además, les supone muchas veces una gran desventaja, puesto que no siempre hay suficientes oportunidades de inversión para colocar todo su capital… y el dinero parado penaliza la rentabilidad, especialmente ante los clientes cortoplacistas que comentaba.

Adicionalmente, sus resultados son públicos, de manera que si lo hacen peor que sus colegas de los fondos de la competencia, habrá una alud de clientes que se marcharán con su dinero.

Nosotros, en cambio, no tenemos ninguna de estas limitaciones. Cuando encontramos una buena oportunidad, podemos colocar el dinero que queramos, no debemos contentar ni dar explicaciones a clientes cortoplacistas ni nos jugamos nuestro empleo.

En pocas palabras, somos libres para decidir y actuar como queramos.

Cierre de la entrevista

Tal y como nos ha contado Marc, cualquier persona puede aprender a invertir en Bolsa a largo plazo para aumentar sus ingresos pasivos e, incluso, disfrutar de su libertad financiera. Para ello debemos dominar el análisis fundamental, el cual nos permitirá identificar en qué empresas invertir, qué precio pagar por sus acciones y cómo gestionar nuestra cartera de forma óptima.

Además, debemos comprender los elementos clave de la educación financiera, como son la diferenciación entre activo y pasivo, el ahorro, el interés y el coste de oportunidad. Simplemente conociéndolos y aplicándolos en nuestro día a día, nuestra situación financiera puede mejorar mucho en poco tiempo.

En su blog, Despierta Tu Dinero, Marc comparte todos estos conocimientos y muchos más para que cada día más personas puedan aprender a invertir en Bolsa a largo plazo desde la comodidad de sus casas y disfrutar de una vida más tranquila, relajada y con mucho más tiempo libre para hacer lo que les gusta.

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