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Es evidentemente que en el trading, como en cualquier otra actividad en la vida, la fortuna puede jugar un papel destacado en el desarrollo vital de cualquier operador. Ahora bien, la cuestión a plantear es si es posible que la suerte en el trading no dependa de circunstancias tan casuales y fortuitas como nos pueda parecer a primera vista.

Existe un estudio firmado por Richard Wiseman, psicólogo de la Universidad de Hertfordshire en Reino Unido, que sostiene que como regla general, la gente con buena suerte tiene una actitud ante la vida que la hace proclive a beneficiarse de grandes dosis de buena fortuna y que, por el contrario, aquellos que proclaman padecer una recurrente mala suerte suelen, por lo general, responder a patrones de comportamiento que los hacen serios candidatos a padecer todo tipo de quebrantos.

Para demostrar su teoría hizo un interesante experimento. Puso una serie de anuncios en diversas publicaciones por todo el Reino Unido con el objetivo de reclutar personas que sintieran ser objeto de buena o mala fortuna de forma consistente. Buscaba por igual afortunados y desafortunados perseverantes en sus respectivas dosis de buena y mala suerte.

Reunió un total de 400 personas para el experimento y llegó a la conclusión de que, a pesar de lo que la gente más desafortunada pudiera llegar a pensar, su aptitud general para afrontar sus respectivas circunstancias vitales era la responsable, en buena medida, de las dosis de fortuna, buena o mala, que les acababa deparando el destino.

Cogió ambos grupos de personas y a cada individuo por separado le dio un periódico. La persona en cuestión debía decir el número exacto de fotografías existentes en dicho periódico y debía hacerlo en el menor tiempo posible. El grupo de personas más desafortunadas tardó una media de dos minutos en responder al requerimiento. El grupo de afortunados lo hizo en tan sólo unos segundos.

El motivo era que en la segunda página del periódico había una aviso de dimensiones considerables que decía: “Deje de contar, en este periódico hay 43 fotografías”.

Se dio además la circunstancias de que, demasiado ocupados contando fotografías, el grupo de los menos afortunados no leyó el aviso en las páginas centrales que rezaba: “Deje de contar, explique al investigador que ha visto este anuncio y recibirá 250 libras”

Este test vino a demostrar que la gente con peor suerte suele estar más tensa y suele ser más rígida que aquellos con mejor fortuna y, en última instancia, es esa ansiedad la que les impide beneficiarse de aquellas oportunidades que a veces se presentan sin previo aviso, aquellas regaladas por la diosa fortuna.

Otras conclusiones a las que llegó dicho estudio es que la gente que se siente más afortunada, por lo general, mantienen una actitud positiva ante los infortunios, permanecen abiertos a nuevas experiencias y son optimistas respecto a los retos de futuro.

En resumen, tener suerte, ya sea en la vida o en el trading, es cuestión de actitud.Eso lo sabe todo aprendiz de bolsa.

Principios y valores como la confianza en nosotros mismos y en nuestra capacidad para superar los retos que el mercado nos propone día a día; valores como el coraje, para mantener una actitud positiva ante la adversidad, y la capacidad de mantener nuestra mente abierta y receptiva, para poder así abordar nuevas formas de operar en los mercados, nos harán, sin duda, merecedores de mejor fortuna en los medio y largo plazo.

Ya sea en el trading o en la vida en general, el éxito no es fruto de la casualidad, es sólo cuestión de perseverancia y actitud.

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